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Análisis literario: Romance del prisionero, por Noelia García

 

Romance del prisionero

Que por mayo era por mayo,
cuando hace la calor,
cuando los trigos encañan
y están los campos en flor,
cuando canta la calandria
y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados
van a servir al amor;
sino yo, triste, cuitado,
que vivo en esta prisión;
que ni sé cuando es de día
ni cuando las noches son,
sino por una avecilla
que me cantaba al albor.
Matómela un ballestero;
déle Dios mal galardón.

 

El Romance del prisionero es  uno de los más conocidos romances del Romancero Viejo. El Romancero Viejo es un conjunto de poemas compuestos anónimamente durante el siglo XIV y el siglo XV, aunque por su carácter épico se puede intuir que ya eran cantados por los juglares desde los orígenes de la épica, allá por el S.XIII. Así pues, pertenece tanto a la poesía épica como a la lírica tradicional con la que comparte muchos rasgos del estilo.

La presente composición corresponde a los romances líricos. Estos suelen narrar historias amorosas, en las que las mujeres son el eje principal de la historia. Suelen ser de origen francés y provienen de leyendas medievales francesas, de gran calidad.

El "Romance del prisionero" es un monólogo en primera persona en el que un prisionero, mediante la descripción de su situación y el relato de un suceso mínimo, expresa la amargura de su falta de libertad. El suceso no es otro que la muerte de un ave que le cantaba al alba. Es una narración de sus sentimientos: su padecimiento al estar encerrado y a la vez sus ansias de libertad, frente al máximo esplendor de la primavera, es decir, el apogeo de la naturaleza.

Su estructura externa es simple, sólo tiene una estrofa de catorce versos y que además se compone únicamente de una tirada. Esta estrofa se divide en tres partes: la primera te introduce en la época del año en la que se sitúa (Mayo) y los efectos amorosos que tiene; la segunda explica su situación emocional (la pena que siente y su pesimismo) y por último, la tercera, que es la síntesis final, en la cual se acaba con la única posible muestra de alegría en su triste vida, el ave.

El prisionero ansía la libertad, en su triste y solitaria estancia en la cárcel en la cual su única alegría es la “avecilla” que le canta al alba y que acaba muriendo y que con su muerte, le hace volver a su triste soledad. Del verso 1 al 6 hace alusión a la alegría que produce la primavera a las personas y el amor que parece despertarse en esa época del año. Por consecuencia del verso 7 al 12 muestra su sentimiento contrario al de las demás personas; alegría por tristeza. Y en los dos últimos versos acaba su última esperanza. Los sentimientos van en gradación, de más a menos; del máximo esplendor a la tristeza absoluta.

Como ya se ha nombrado anteriormente el romancero se compone de una sola estrofa, de catorce versos octosílabos que riman en los versos pares (típico de los romances). Es pues, una tirada asonante, con rima en la “o” de los versos pares. Los seis primeros dan sensación de relajación, lo que nos hace pensar que existe una armonía, hay asonancias en los versos pares que hacen que el poema tenga melodía, que sea melodioso, le dan ritmo emocional. No encontramos palabras que sean inapropiadas para designar un concepto.

El poema usa un lenguaje sencillo y claro que hace que sea fácil de entender para el lector. Los verbos o más bien, el uso de las formas verbales son muy diversos: se pasa de hablar en presente a pasado, sobre todo en pretérito imperfecto. Este uso de verbos le da un tono poco verosímil.

Su lenguaje no es muy arcaico, excepto dos palabras (albor y galardón). El lenguaje, en general, como ya se ha dicho anteriormente, es sencillo y "actual".

Las características de este tipo de romances se han ido expresando un poco a lo largo de este comentario, aunque claro está, no todas las características se reflejan en este poema. Por ejemplo; este es uno de los pocos que no tiene una enumeración. También le falta la mezcla de partes narrativas con las dialogadas. Lo que sí se representa, como en la gran mayoría de poemas, es una cierta nota de acción, aunque sea producida por un suceso mínimo, como es la muerte del ave. Otra característica es que empieza “in media res”, no hay introducción, ni un final para saber que le pasa a este pobre prisionero. Aunque existen otras versiones con más versos en los cuales se desvela un final, en el cual el rey se apiada del prisionero y éste, recupera su ansiada libertad.

En el poema podemos observar que hay un uso bastante igualado de sustantivos concretos (como por ejemplo: ruiseñor, prisión, entre otros) como de sustantivos abstractos (amor, albor, galardón...). Todo lo contrario sucede con los adjetivos, de los cuales no encontramos un uso continuo.

En el ámbito oracional observamos unas oraciones simples. En la primera oración (1r verso) encontramos un hipérbaton y en la oración número diez se repite de nuevo el recurso. Estas dos oraciones son las únicas que parecen tener una alteración del orden. El otro recurso de tipo oracional es la anáfora, que la encontramos en varias ocasiones: cuando...cuando (versos 2,3 y 5), sino...sino (verso 7 y 11) y que...que que aparece tres veces (versos 8,9 y 12).

Analizando los fenómenos semánticos aparece el uso de la antítesis de dos formas distintas: la que a simple vista se ve: día/noche en los versos 9 y 10 y la otra antítesis que se ve al hacer una comparativa de la primera parte de la composición (del verso 1 al 6), alegría, junto a la segunda parte (del verso 7 al 12), tristeza. Hay una pequeña personificación con la calandria y el ruiseñor (verso 3 y 4). Por último vemos una exclamación retórica que le da un tono intenso por el final de la composición. No hay que olvidarse que en el verso siete hace un retrato moral sobre su situación.

Es una composición muy breve y clara la cual no necesita leerse muchas veces para poder entenderla. No hay nada más allá de lo que se narra.

La composición en sí me gusta, aunque noto en falta, quizás, más emoción, y algún contenido que no se leyera, algo que se tuviera que leer entre lineas, es decir, un significado emotivo. Para mi manera de ver es llano, no tiene acción emotiva, simplemente es la muerte de un ave, que tampoco produce un gran sobresalto emotivo en el prisionero, ya que al fin y al cabo, lo único que hacía era avisarle cuando empezaba el alba y lo acompañaba tan solo ese momento, el resto del día estaba sólo. Lo que me agrada es el tono lírico y su rima. Tiene ritmo y eso a la hora de leerlo se hace ameno y agradable. En definitiva, ¡deja buen sabor de boca!

 

Noelia García Martinez, 2º de Bachillerato.

 

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